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Atardecer en el Lago Tahoe

Cuando uno viene a Estados Unidos suele visitar grandes ciudades como Miami, Nueva York o Los Angeles, pero hay ciertos paraísos escondidos que realmente valen la pena recorrer; uno de ellos es South Lake Tahoe. Esta pequeña ciudad se encuentra ubicada en el limite de los estados de California y Nevada a 90 kilómetros de Reno y 160 de Sacramento.

El lago Tahoe es uno de los mas grandes de Norteamérica, tiene una profundidad de 500 metros y mide 35 kilómetros de largo y 19 de ancho. Tiene un volumen de agua de 151 kilómetros cúbicos y una costa que abarca 114 kilómetros. Se caracteriza por la transparencia del agua que varia entre los tonos verdes y azules.


Tomando mate en el lago Tahoe

La ciudad -ubicada a 1900 metros sobre el nivel del mar- tiene aproximadamente 50 mil habitantes permanentes, el turismo predomina tanto en invierno como en verano. Los casinos, la montaña y el lago son la combinación perfecta para aquellos que quieren descansar, divertirse y practicar deportes.

Me toco disfrutar de Tahoe en invierno, por lo que mis experiencias se relacionan directamente con la nieve y el frió. Hay 3 montañas en las cuales se puede esquiar estando ahí; Kirkwood se encuentra a 40 minutos de viaje, es el lugar ideal para aquellos que solo quieren disfrutar de la montaña. Sierra esta a 15 minutos de Kirkwood, pistas fáciles para principiantes que recién comienzan a aventurarse en los deportes de invierno. Por ultimo esta Heavenly, el principal centro de esquí del lugar, la montaña se encuentra en el medio de la ciudad, abarca parte de Nevada y California y se puede subir a las pistas desde 4 lugares diferentes.


Calle nevada en South Lake Tahoe, a la derecha nuestra casa

Para vivir el pueblo es muy tranquilo, es raro salir de la gran ciudad e instalarse en un lugar así en el cual predomina la naturaleza. Es común cruzarse con la gente en el supermercado, en los restaurantes y otros lugares; ademas en la temporada de invierno es posible encontrarse con muchos estudiantes argentinos, brasileros, peruanos, chilenos, sudafricanos y australianos, que como yo vienen al lugar a trabajar por la temporada.

Al estar ubicado alrededor de la montaña y en el medio del bosque, es muy posible ver diferentes tipos de animales dando vueltas en South Lake Tahoe. No es extraño encontrarse con ardillas, coyotes, mapaches y algunos afortunados tienen la posibilidad de ver a los osos negros, habitantes del lugar que suelen merodear por la ciudad durante todo el año.


Supermercado y zona comercial, de fondo el centro de sky Heavenly

Vivir en este lugar durante tres meses es muy relajante. South Lake Tahoe es un paraíso escondido en el medio de las Sierras Nevadas, cualquier vista de la ciudad resulta ideal para una postal, es recomendable tener siempre la cámara de fotos al lado. La puesta del sol en el lago, el desierto visto desde lo alto de la montaña, la vista panorámica desde las aerosillas o simplemente la calle nevada en la mañana son paisajes dignos de fotografiar.

A todos los que tengan la oportunidad de viajar hasta California les recomiendo desviarse un poco de la ruta, dejar las grandes ciudades y darse la oportunidad de pasar los días en South Lake Tahoe, les aseguro que no se van a arrepentir...





Hacer click en las fotos para agrandarlas


Entrada a Reno

Solo basta poner un pie en el aeropuerto de Reno para darse cuenta de que se llego a Nevada; maquinas tragamonedas en la sala de espera, publicidades de casinos y fichas de poker en cada kiosko. No quedan dudas de que esta ciudad, ubicada al norte del estado, era la capital mundial del juego antes de ser destronada por Las Vegas.

Llegamos a Reno a las 8 de la noche en medio de una tormenta de nieve, una de las chicas que viajaba con nosotros tenia reserva para pasar la noche así que decidimos ir todos con ella; así fue como caímos de casualidad en el Silver Legacy Hotel & Casino, uno de los mejores hoteles de la ciudad. Las habitaciones eran enormes, puro lujo por solo U$S 45 el fin de semana, camas king size, televisor, baño completo y suficiente lugar para acomodarnos. La vista desde la ventana era increíble, podía verse la ciudad, todo el valle de Nevada y las grandes montañas de fondo.


Calle de Reno

Esa noche no pudimos hacer mucho por el cansancio acumulado del viaje; nos bañamos, cambiamos y fuimos a recorrer el casino del hotel que se une con el del Circus. Faltaban dos semanas para navidad y justo el sábado de nuestra llegada se celebraba una fiesta bastante grande en el lugar, no dejamos de cruzarnos con gente vestida de Papa Noel, Elfos, Duendes y demás disfraces navideños.

A la mañana siguiente nos levantamos dispuestos a recorrer la ciudad y comenzamos caminando por el centro. Reno no es demasiado grande por lo que no hay mucho para ver. Con el crecimiento de Las Vegas el turismo disminuyo mucho y, con excepción de los viernes y sábados, no suele haber demasiada gente circulando. El domingo a la mañana teníamos la ciudad entera para nosotros.


Vista desde la habitación del hotel

Después de caminar por la calle principal y sus paralelas ya no quedaba demasiado por hacer, almorzamos en McDonals y volvimos a disfrutar de las instalaciones del hotel. A la tarde y después de una pequeña siesta fuimos a Starbucks a usar las computadoras y tomar algo caliente.


Casino del hotel

Esa noche, ya un poco descansados decidimos aprovechar lo que la ciudad ofrecía y nos fuimos al casino. Las salas estaban prácticamente desiertas y pudimos disfrutar el lugar tranquilamente; margaritas por U$S 1, máquinas tragamonedas y las mesas de póker para nosotros solos. La cena también fue en el hotel, los precios son muy accesibles y por U$S 6 se puede comer sin salir del lugar.


Fiesta de navidad en el hotel

Los 3 principales casinos de la ciudad se unen por debajo de la calle, no es necesario enfrentar el frió para ir de un lugar a otro y la diversión se encuentra al alcance de la mano.


Lobbie del hotel

A la mañana siguiente nos fuimos derecho al aeropuerto, era hora de sacar el seguro social, una especie de DNI norteamericano que nos permitiría trabajar en Estados Unidos. Mientras algunos cuidaban los bolsos el resto iba a las oficinas del gobierno. Un rato de cola, una entrevista con un empleado y nuestra estadía en Reno se terminaba.

Una ciudad pequeña, rodeada de las montañas de Sierra Nevada y linda para conocer, pero ya era hora de ir a nuestro próximo destino, South Lake Tahoe.


Aeropuerto de Reno

Un viaje interminable

Posted by Antonela Minniti On 17:07 0 comentarios


Vista de Colorado desde el avión


Nunca pensé que viajar a California podía demorar tanto hasta el día en que fui a buscar los pasajes a la agencia de turismo. Dos escalas, tres aviones y 27 horas de viaje que se convirtieron en 33.

La salida fue tranquila, 3 horas antes en Ezeiza para completar todos los papeles, a las 6 de la tarde llegue al aeropuerto y después de las despedidas a las 8 estaba haciendo el pre-embarque.

El avión salio a las 9 en punto de Argentina rumbo a Atlanta, nada de demoras, nada de esperas. Un vuelo bastante tranquilo y rutina de viaje, primero la cena, después una película, dormir un poco, otra peli o alguna serie, desayuno, cambiar el reloj (2 horas menos), abrigarse un poco para afrontar el primer aire de invierno y de nuevo a abrocharse el cinturón para esperar el aterrizaje.

La entrada a Estados Unidos demoró un poco más de lo normal, un vuelo de Argentina, uno de Brasil y otro de alguna parte de África, todos al mismo tiempo. La espera en inmigraciones se hace larga, los nervios no se van en ningún momento, ingresar a Estados Unidos depende solamente de algunos papeles y el humor del agente de turno. Por suerte no hubo ningún problema y todos los argentinos que viajábamos entramos tranquilamente.

El aeropuerto de Atlanta es increíble, no es difícil perderse entre las innumerables plataformas. El primer paso después de inmigraciones es retirar las valijas de aduana y pasar por seguridad. Sacarse los zapatos, el cinturón, la campera, los anillos, las pulseras y demás cosas para "garantizar la seguridad" en los vuelos. De ahí hay que tomarse una especie de tren subterráneo que te deja en la plataforma; la nuestra era la ultima de todas, la "A". A esta altura no teníamos nada de tiempo para recorrer el lugar, alcance solamente a llamar a Argentina y a mirar el kiosko de la terminal antes de embarcarme nuevamente rumbo a Salt Lake City, Utah.


Salt Lake City, Utah, desde una ventana del aeropuerto

El segundo vuelo no fue tan bueno como el primero, por suerte eran solo 4 horas de viaje; dormir un poco, mirar cada tanto por la ventana para apreciar las montañas de Colorado, hojear una revista y hora de aterrizar. Por primera vez en el viaje podíamos ver la nieve bien de cerca y empezamos a sentir el invierno, el cambio de horario y el cansancio corporal.

Llegamos a Salt Lake City justo a la hora del almuerzo por lo que fuimos directamente a comer, las opciones eran muchas pero la pizza gano por sobre otras cosas. Nuevamente tuvimos que cambiar los relojes, ahora la diferencia con Argentina era de 4 horas. Después de comer era hora de volver a embarcar, esta vez sin pasar por seguridad nos fuimos directamente a la plataforma; pero ni bien llegamos nos enteramos que en Reno, nuestro próximo y último destino, había tormenta de nieve y que el vuelo se iba a cancelar hasta nuevo aviso, eran las 2 de la tarde y recién a las 6 nos íbamos a enterar si el avión salía o no.


Aeropuerto de Salt Lake City, Utah

A esta altura ya cumplíamos las 24 horas de viaje y la espera no era fácil. El aeropuerto de Salt Lake City no es muy grande así que en un rato lo recorrimos entero, visitamos todas las plataformas, entramos a todos los negocios y volvimos a sentarnos a esperar. 4 horas más tarde nos avisaron que íbamos a ser reubicados en el próximo vuelo que salia a las 7, cambiamos los pasajes y fuimos a hacer el pre embarque en la otra punta del aeropuerto. Finalmente a las 8 de la noche estábamos despegando .

El ultimo vuelo del día fue el peor de todos, volar con tormenta de nieve no es nada agradable. Las nubes son mas densas, la niebla es terrible, las turbulencias no pararon en todo el viaje y los nervios tampoco. 2 horas más tarde estábamos aterrizando en Reno, un freno brusco para no patinar en el hielo nos dio la bienvenida a Nevada, finalmente después de 33 horas llegábamos a destino y cambiábamos los relojes por última vez, 5 horas y miles de kilómetros nos separaban de Argentina.

Armando las valijas!

Posted by Antonela Minniti On 0:30 0 comentarios

Mientras armo las valijas les dejo una foto de mi destino, South Lake Tahoe, California! El próximo post será desde allá!!!


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